Hábitos
"Un copete para relajarme": la relación engañosa entre alcohol y ánimo
El alcohol es probablemente el "ansiolítico" más usado del mundo, y también uno de los más engañosos. A corto plazo relaja y desinhibe; a mediano plazo, hace exactamente lo contrario.
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. El alivio inicial da paso, horas después, a un efecto rebote: el sistema nervioso se sobreactiva, lo que explica la ansiedad del día siguiente (la popular "caña moral" tiene base neurobiológica real) y el sueño fragmentado. Cuando el consumo es regular, este ciclo alimenta la ansiedad y el ánimo bajo que se intentaban aliviar.
La investigación muestra además una relación causal entre el consumo problemático de alcohol y el desarrollo de depresión —no solo una asociación. Y en personas en tratamiento, el alcohol interfiere con la efectividad de los antidepresivos y aumenta su riesgo de efectos adversos.
Algunas preguntas honestas para autoevaluarse: ¿tomas para manejar emociones (pena, rabia, ansiedad) más que por disfrute social? ¿Has intentado reducir sin lograrlo? ¿Personas cercanas te lo han comentado? Si respondiste sí a alguna, vale la pena conversarlo en consulta —sin juicio, con datos, y con estrategias que sí funcionan.
Referencias
- Boden JM, Fergusson DM. Alcohol and depression. Addiction, 2011.
- Organización Mundial de la Salud. Alcohol: datos y cifras. OMS, 2024.
- SENDA, Ministerio del Interior, Chile. Información sobre consumo de alcohol. senda.gob.cl.
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