Ansiedad

Cuando la ansiedad aprieta: tres herramientas para el momento agudo

La ansiedad intensa suele sentirse primero en el cuerpo: el pecho apretado, la respiración corta, el corazón acelerado. En esos momentos, razonar "no tengo por qué estar ansioso" rara vez funciona. Lo que sí ayuda es intervenir por la vía del cuerpo.

  • Respiración alargando la exhalación. Inhala en 4 tiempos y exhala lentamente en 6. La exhalación prolongada activa el sistema nervioso parasimpático, el "freno" natural del cuerpo. Repite durante 2 a 3 minutos.
  • Anclaje 5-4-3-2-1. Nombra 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que escuchas, 2 que hueles y 1 que saboreas. Este ejercicio devuelve la atención al presente cuando los pensamientos catastróficos se aceleran.
  • Moverse. Caminar a paso firme unos minutos ayuda a metabolizar la activación fisiológica. La ansiedad prepara al cuerpo para la acción; darle una salida controlada reduce su intensidad.

Estas herramientas sirven para atravesar el momento agudo, pero no tratan la causa. Si los episodios de ansiedad son frecuentes, interfieren con tu vida diaria o te llevan a evitar situaciones importantes, ese es el trabajo de fondo que hacemos en consulta —y tiene muy buen pronóstico con tratamiento adecuado.

Referencias

  • Zaccaro A, et al. How breath-control can change your life: a systematic review on psycho-physiological correlates of slow breathing. Frontiers in Human Neuroscience, 2018.
  • Craske MG, Barlow DH. Mastery of Your Anxiety and Panic. Oxford University Press, 2007.

Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si tienes dudas sobre tu caso, agenda una hora con nuestro equipo.

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