Duelo
El duelo no es una enfermedad: lo que es normal sentir cuando perdemos a alguien
Perder a alguien querido duele, y ese dolor —por intenso que sea— no es una patología. El duelo es el proceso natural por el cual nos adaptamos a una pérdida, y no sigue etapas ordenadas ni plazos fijos.
En un duelo normal es esperable sentir tristeza profunda, pero también rabia, culpa, alivio (sí, alivio, especialmente tras enfermedades largas), momentos de incredulidad, e incluso la sensación vívida de la presencia de la persona fallecida. Es esperable que el dolor venga en oleadas: días funcionales seguidos de días en que todo se derrumba, muchas veces gatillado por fechas, olores o canciones.
El duelo no se "supera": se integra. Con el tiempo, la relación con quien partió se transforma —de la presencia física al recuerdo, al legado, a la conversación interna— y la vida vuelve a tener espacio para otras cosas, sin que eso signifique olvidar.
¿Cuándo consultar? Cuando después de un año el dolor sigue siendo tan invalidante como al inicio, cuando hay incapacidad total de retomar la vida cotidiana, consumo creciente de alcohol, o ideas de no querer seguir viviendo. El duelo prolongado existe y tiene tratamiento específico. Y también es válido consultar antes, simplemente para no atravesarlo en soledad.
Referencias
- Shear MK. Complicated grief. New England Journal of Medicine, 2015.
- Worden JW. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Paidós, 2013.
Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si tienes dudas sobre tu caso, agenda una hora con nuestro equipo.