Bienestar

Mindfulness: qué dice la evidencia (más allá de la moda)

El mindfulness —la práctica de prestar atención al momento presente, deliberadamente y sin juicio— pasó de los monasterios a las aplicaciones de celular, y en el camino acumuló tanto evidencia seria como promesas exageradas. Separemos las dos cosas.

Lo que la evidencia respalda: los programas estructurados de meditación (como el MBSR, de 8 semanas) muestran mejorías moderadas en síntomas de ansiedad, depresión y dolor crónico. La terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT) tiene evidencia sólida para prevenir recaídas en personas con depresión recurrente. "Moderado" no es poco: es comparable a otros tratamientos activos.

Lo que conviene matizar: no es una cura universal, no reemplaza tratamientos indicados, requiere práctica sostenida (los beneficios vienen del entrenamiento regular, no de una sesión ocasional), y en algunas personas con trauma no procesado la meditación intensiva puede resultar desestabilizadora —en esos casos conviene practicar con guía profesional.

¿Cómo partir? Simple y corto: 5 a 10 minutos diarios de atención a la respiración. Cuando la mente se vaya (se irá cientos de veces: eso es normal, no un fracaso), notar dónde se fue y volver amablemente. Ese "volver" es exactamente el músculo que se está entrenando.

Referencias

  • Goyal M, et al. Meditation programs for psychological stress and well-being: a systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 2014.
  • Kuyken W, et al. Efficacy of mindfulness-based cognitive therapy in prevention of depressive relapse. JAMA Psychiatry, 2016.
  • Kabat-Zinn J. Vivir con plenitud las crisis. Kairós, 2016.

Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si tienes dudas sobre tu caso, agenda una hora con nuestro equipo.

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